No te pido que te quedes,
no pido tu huída
sólo necesito una rosa
y una buena despedida,
en la que no tenga que
ver tu espalda,
en la que no tengas que
ver mis lágrimas,
no quiero en realidad,
aceptar tu partida.
Se que si pudiera pedirle
a Dios 24 horas más
no me las daría,
el amor que sentiste por mí,
si alguna vez fue así,
cambió
y me lastimarías.
Pero me es difícil dejarte
cuando no puedo encontrar
nada para odiarte,
y te odio por eso,
que ironía.
Es tiempo, me dices,
de partir,
hay alguien que te necesita,
no te das cuenta de que soy yo
mientras esta rosa se marchita.
Lo que menos quiero
es lastimarte,
así que te voy a dejar
que cumplas con lo tuyo,
pero no mires atrás
sólo encontrarás a Larguirucho.*
*otro final optativo: estaré vendiendo relojes truchos.
Dedicado a todos los que siempre me creyeron loca (y necesitaban confirmarlo).



